La pasada semana, el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, compareció en Bruselas para pedir a la Unión Europea que actúe de forma urgente para "regular el alquiler de temporada, frenar la especulación y garantizar el acceso a vivienda asequible".
Muro también ha incidido en que los 10.000 pisos turísticos que hay en la ciudad condal representan el 1% del parque de viviendas
En su intervención explicó que, en la ciudad de Barcelona, los precios de los alquileres se han incrementado un 68% en diez años y que, por ello, han decidido "cambiar las reglas del juego". El alcalde explicó las tres medidas en esta materia que se han tomado desde el consistorio y que han sido duramente criticadas por Marian Muro, CEO de la Asociación de apartamentos turísticos de Barcelona (APARTUR).
Collboni defendió el tope a la subida de precios en el alquiler, vigente desde marzo de 2024. A través de una publicación en redes sociales, Muro ha contrargumentado que "la declaración de zonas tensionadas y la introducción de medidas de control de precios ha traído consigo resultados nefastos". Ha añadido que en países como Alemania, Francia o Suecia este tipo de regulaciones "han destrozado el mercado del alquiler al reducir drásticamente la oferta de pisos disponibles y golpear de forma directa los incentivos para que los operadores privados sigan invirtiendo en el sector".
El alcalde también ha defendido su intención de extinguir todas las licencias de pisos turísticos —medida que pretende ejecutar antes de 2028—, sin embargo, la CEO de APARTUR recalca que desde 2014 no se ha otorgado ninguna licencia turística en Barcelona y que, pese a ello, el alquiler ha subido un 68% en la última década. "¿Qué tienen que ver en este incremento los pisos turísticos?", se pregunta.
Muro también ha incidido en que los 10.000 pisos turísticos que hay en la ciudad condal representan el 1% del parque de viviendas y que la cifra se ha mantenido estable. Y recalca que prohibir el alquiler vacacional no garantiza que los propietarios destinen la vivienda al alquiler de larga duración.
En lo que respecta a evitar el fraude en el alquiler de temporada, Collboni y Muro coinciden en lo acertado de la medida, aunque esta última advierte que a mayores restricciones, limitaciones y prohibiciones, surgirá más ilegalidad.
"Respecto a otras medidas como construir vivienda pública, reducir la burocracia, facilitar el cambio de usos, eliminar el 30%... nada dijo el alcalde en Bruselas. ¿Para qué lo iba a decir?", ha concluido su alegato Muro.